El jardín del CAE-P

 

TÍTULO Jardín CAE – P
AUTORES  3 + 1 Arquitectura: Karina Fernández, Alejandra Pinto, Natalia Dueñas, Esteban Calderón, Gorqui Burgos, Karla Briceño, Verónica Ibarra.
CIUDAD Quito
AÑO 2013

Es importante que la gente se encuentre, que dialogue y aprenda del otro, los arquitectos tiene la capacidad de proyectar esos espacios y en otras ocasiones rehabilitarlo.

La oportunidad de devolver la vitalidad a los espacios subutilizados dependen muchas veces de la potencialidades que sepamos encontrar en ellos.

El CAE-P ha modificado sus espacios y ahora requiere la recuperación se su jardín que ha permanecido estático durante algún tiempo. Antes de empezar con la propuesta de diseño se decidió buscar materiales con los que trabajar entre los que encontramos: cubos de madera, tensores, banners. Además el mantenimiento del jardín debía ser parte de la rehabilitación.

Se emprendió la revitalización del Jardín del CAE con un propósito primordial “que el proceso sea colectivo”. Previo a un diseño establecido se decidió que la participación de las personas que trabajan en el CAE sea una herramienta indispensable.

Uno de los factores que más influencian el buen uso de la arquitectura es el sentido de apropiación que tengan los usuarios sobre un determinado espacio. Esta apropiación no sólo depende de la buena funcionalidad del proyecto sino también de los afectos que este llegue a generar en las personas que lo utilizan. Estos afectos son lo que permiten que la arquitectura tenga un funcionamiento autosustentable, en el que son los mismos usuarios quienes se encargaran de cuidar, rehabilitar y utilizar el espacio.

Muchas veces la forma en la que las personas pueden sentir como suya una obra es cuando han formado parte de su construcción y cuidado. He ahí la importancia de los procesos participativos el momento de diseñar y construir.

En el jardín del CAE-P era justamente uno de los objetivos que los principales beneficiarios del espacio, es decir el personal de toda la institución, sean parte de un proceso de autoconstrucción de la intervención. Es así que a manera de minga y formando grupos de trabajo con tareas determinadas,  se logró trabajar en  conjunto en la limpieza del lugar, la siembra de nuevas plantas, la adecuación y pintada del nuevo mobiliario y de las macetas del jardín.

Lo interesante de este proceso es que además de lograr cambios en el espacio a través de la construcción participativa, las relaciones humanas entre las personas beneficiarias del proyecto se van fortaleciendo, lo que sin duda hace que la arquitectura cumpla una función no sólo utilitaria sino también de diálogo y comunidad.

Colaboración: Daniela Ramos, Daniela Utreras, Mónica Moreira, HandelGuayasamín, Yadira Ávalos, Mary Caicedo, Patricia Mena, Brian Birnberg, Margarita Grijalva, Mónica Cruz, Marisela García, Mariana Criollo, Margarita Riofrío, César Mosquera, Cristian, Mariano, Vladimir Correa y parte del personal de entidades colaboradoras.

Agradecimientos: Jhon Acevedo y Zoila Camacho

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s