LA WALL (the pared)

El 24 de abril se presentó el primer performance del proyecto Canguil del colectivo Sin Teatro. La Wall o The Pared explora el significado de lo cotidiano en el contexto del arte.  Cuestiona el espacio tradicional del teatro materializando la cuarta pared en la escena. Eleva el interés del espectador conforme avanza la construcción del límite visual y espacial.

Llena de significado al elemento bloque de construcción, y transforma en protagonista al albañil.  Hace explicito el papel de la arquitectura y el espacio solo como escenario de la vida cotidiana y al sujeto (a todos nosotros) como protagonistas de la obra.

A continuación la conceptualización de la obra a cargo del autor.

LA WALL (the pared)

Tián Sánchez

La Wall, propone y esboza la construcción de una pared de bloques, que cubre gran parte del primer plano del escenario teatral mientras oculta la escena amorosa de tres mujeres que están detrás. La pared de bloques como va tomando altura, plantea un juego que permite darnos cuenta, que la acción artística funciona simplemente por convencionalidad (ya no es un descubrimiento original constante). Pero a la vez, produce un giro en la esencial fijeza de la identidad artística occidental, desde la apropiación e incursión en la cultura popular. La construcción de una pared como propuesta artística, evidencia los cambios y digresiones en torno a lo original en el arte, simplemente por ubicar una acción recurrente y cotidiana, que por un proceso de “desgaste” se ha convertido en parte del paisaje, es decir, deja de llamar la atención, o de provocar un punto de interés en la “totalidad” visual o el paisaje. La visibilización de lo que está oculto, no se genera en gran parte por lo que se esconde, si no, más bien, porque ya no resulta interesante, siendo, esa nueva localización, el punto de quiebre. Pero también, hace una alusión irónica a la pared invisible que se establece como concepto en el teatro tradicional, esta denominada “cuarta pared”, que separa, dejando clara la frontera, entre el público y la acción en escena (entre la “mentira” y la “verdad” como convencionalidades). A más de esto, la acción (La Wall) ubica y dibuja, desde su concepto, la idea de la división topológica y la conformación de las nociones fronterizas. Hacie

ndo hincapié en la forma en que se construyen como barreras que tapan y obstruyen la perspectiva. Mientras se va levantando la pared, la acción de las tres mujeres que se besan y acarician detrás, resulta mucho más interesante que lo que sucede en primer plano, y conforme avanza la pared, la imagen del fondo se va perdiendo, quedando fuera de la vista del espectador. El incluir una práctica popular como propuesta artística, pone en discusión constante el desplazamiento de la identidad del arte, tal vez, porque estas prácticas venidas a menos y que son consideradas como producciones secundarias o artesanales, son donde hay un inicio, un bosquejo de aspectos que varían y transforman la etiqueta “original” del arte occidental. Si nos damos cuenta, la construcción de una pared es una imagen que pertenece a un contexto fuera de lo entendido como arte, y que al mismo tiempo, ancla la idea dualista arte/vida, provocando un puente entre ambas. Asimismo, plantea la imposibilidad del desdoblaje, entre lo artístico (como la posibilidad de intensificar la experiencia de lo real descubriendo nuevos aspectos de lo estético), y lo estético entendido como bello (la armonía formal de sus elementos y la síntesis de lo múltiple en su conjunto). Nelly Richard en su artículo Latinoamérica y la posmodernidad: la crisis de los originales y la revancha de la copia, plantea que dentro del paradigma postmoderno (híbrido y difícil de delimitar en su estructura), el modelo pierde sus contenidos de verdad en sus representaciones científicas y filosóficas que lo consagraban como el “yo” soberano de la cultura occidental, para dar paso a la sospecha, que no es más, que la multiplicidad dispersa de perspectivas y miradas fragmentadas que revientan en la esfera de lo homogéneo. Por lo que esta crisis de unicidad, pone en cuestión la fijeza, y lo que es considerado como original. La propuesta, pone en cuestión la categoría del arte occidental, desestabilizando las nociones universales para fluir y transitar como formas portadoras de lo “no universal”. Propuestas donde entran en disputa la frontera fija del arte, entre la forma, que se aísla como absolutización a su intensión “inútil”, y su uso social que está ligado a una utilidad cotidiana, a un uso “ritual”, que en pocas palabras, podríamos decir, deja de lado la autonomía del arte. El construir una pared no deja sentada la línea separadora entre el arte y la vida, entre la inutilidad y el uso social al que es asignado históricamente la artesanía, menos nos dice, o deja claro la idea de la copia y su lugar en la cadena de reiteraciones. La ruptura de lo canónico encuentra en la deslegitimación de los grandes relatos que la modernidad consideraba absolutos, su punto de quiebre. Pero más aún, el arte Latinoamericano encuentra en la disolución modelo/copia una reivindicación a la acusadora manera de inferioridad a la que siempre se refirieron como cultura reproductora, imitativa, copista, pero en la que, los polos de influencia extranjeros se resitúan y re-significan en las prácticas locales donde su identidad “única” es deformada y sustituida para acoplarse a la función social. Y aunque las corrientes anticolonialistas digan que la “copia” distrae a América Latina de su verdad esencializante (Richard, 1994:42) y que la seduce con la modernidad, al punto de operar un mecanismo de “puesta al día”, creo que la dinámica de lo local, no se desvanece en lo global, sino más bien, es ahí, donde entra a mediar y puede incorporarse al juego de contrastes y reivindicaciones. Si el modelo es occidental, la originalidad es occidental, la genialidad también occidental y así todo lo que se refiere a lo único: es occidental, nos encontramos en una posición asimétrica (de unos sectores en relación a otros a través de factores de subordinación), pero que a través de formas distintas, van creando sospechas, ambigüedades, crisis desde los mismos presupuestos extranjeros, desde los cuales, parte del arte intenta dar fin a las condiciones de dependencia, que se establece en la relación colonial la dualidad modelo / copia. Quito, abril 2014

Mira el vídeo en el siguiente enlace:    Publicación by Sin Teatro.

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