El proyectos Pinxcel

 Relato de una oficina

Pinxcel es un proyecto que nace en el 2011, inicialmente estaba formado por cuatro compañeros de universidad, fueron varios los motivos que nos llevaron a materializar el proyecto, el sueño de una oficina propia, gozar las ventajas del trabajo independiente, manejar nuestro propio tiempo, trabajo entre amigos, la posibilidad de mezclar horas de trabajo con horas de recreación, darnos el lujo de tomar una cerveza mientras se trabaja, no responder a horarios, almorzar cuando nos diera hambre y dormir hasta que la pereza se vaya (usualmente al medio dia), despues sentarse en la computadora aun en pijama, escuchar la música que se nos antoje al volumen que queríamos, el panorama era perfecto, la mayoría de veces cierto, con excepción de un pequeño detalle que nunca tomamos en cuenta, el trabajo en sí.

Me parece necesario hablar de nuestra experiencia porque como les seguire contando mas abajo, resulto ser una pieza indispensable en nuestra formación académica. Hoy, casi dos años más tarde no podemos evitar pensar que formar la oficina fue una de las mejores decisiones que hemos tomado.

Arrendamos una departamento, porque no hay mejor forma de comprometerse que tener la presión de saber que si la oficina no funcionaba estábamos en la calle. Una vez firmado el contrato de arriendo entramos a “nuestro hogar”, era una casa hecha para hobbits, el techo quedaba a unos treinta centímetros de nuestras cabezas, la casa estaba enterrada, por lo que las pocas ventanas que habían daban al piso del patio, al frente un árbol de higo y hacia atrás la lavandería de la dueña de casa, los espacio eran pequeños y lo primero que hicimos fue quitar las puertas, sentirnos un poco más holgados, había un lavamanos en la puerta de ingreso, dos nichos en las paredes que nunca entendimos porque estaban ahí, las instalaciones sanitarias de los pisos de arriba pasaban por donde más tarde fue el estudio, la única vez que vimos un rayo de luz dentro de la casa fue la tarde del veintisiete de julio, cuando la posición del sol de las cuatro de la tarde rebotaba en la ventana abierta del edificio de enfrente y pasaba por el recién podado árbol de higo para posarse en media sala, ahí, justo en la mesa donde jugábamos una partida RISK, al comienzo fue un hecho tan inesperado que tuvimos que salir hasta la calle para entender el fenómeno, duró cinco minutos, pero durante esos cinco minutos lo tuvimos todo. En resumen, vivíamos en un hueco, pero “nuestro hueco”.

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El primer día entramos a un hueco vacío, nos sentamos alrededor de una cajetilla de tabacos vacía, que se fue llenando de cenizas, como si estuviéramos alrededor de una fogata, cada uno tenía una botella de cerveza llena, y empezamos a acostumbrarnos a la idea de que desde ese dia en adelante estábamos ligados a nuestra oficina. los dos días que le siguieron estuvimos ocupados en adecuar la casa-oficina, traer las dos computadoras con las que podíamos contar en ese momento, y los muebles que podíamos cargar, todos regalados. Quitamos puertas, improvisamos pizarras, llenamos las repisas con los libros que pudimos traer de nuestras antiguas casas, diseñamos un logo, creamos una página en facebook y nos sentamos listos para trabajar. Entonces nos dimos cuenta del error, no teníamos trabajo, contábamos con las herramientas, la predisposición, el tiempo, pero no teníamos ni una sola oferta de trabajo. Durante casi un mes simplemente nos sentamos a pensar individualmente en como habíamos cometido uno de los peores errores, no solo era el hecho de afrontar que habíamos fracasado, sino que al haber perdido esa oportunidad sabíamos que no tendríamos la fuerza para volver a intentarlo, cargábamos un peso que para ese entonces sabíamos que no debíamos cargar, todos seguíamos estudiando y ninguno de nosotros necesitaba de la oficina, era simplemente un sueño, un sueño que en esos días se tornó imposible. De pronto apareció nuestro primer cliente, los primeros renders que hariamos como oficina, así fue como empezó. Y en este punto quiero saltarme la historia hasta dos años en el futuro, al día de hoy, y contarles que al final todo salió de lo mejor. Quiero saltarme todos los renders que hemos hecho, saltarme a toda la gente que conocimos, todos los proyectos que realizamos, quiero saltarme  todas las malas noche, todos los litros de café, de cerveza y de cola, toda la gente que se involucró en el proyecto directa o indirectamente, no porque no me parezca importante (porque si que lo han sido, cada una de las cosas que hemos vivido dentro de la oficina) sino porque este texto tiene otro fin.

                                                                             *                    *                   *

El día de hoy llegue a la oficina al mediodía (una nueva oficina en la que el sol entra a diario), regresaba de una obra que empezamos a construir hace dos meses, una obra que nació en esta misma oficina, me senté y revise todos los trabajos que teníamos pendientes, vi en cuales tenía que trabajar, vi las fechas de entrega, y me senté en la computadora. Mientras trabajaba decidí hacer una pausa y escribir este texto. Me nació la necesidad de escribirlo ya que todo lo que hemos logrado hasta ahora fue gracias a la decisión que tomamos hace dos años de juntarnos a trabajar, a soñar. Nada de esto lo hubiéramos logrado si nos conformabamos con lo que nos enseñan en la universidad, pues en la universidad nada nos enseñaron de tratar con un cliente, como se debe actuar, o qué cara se debe poner, nada nos enseñaron de como sobrevivir, de lo importante que es poder generar proyectos, y gestionar recursos, nada se enseña de como crear vínculos entre profesionales, como armar equipos y retroalimentar nuestro trabajo en otras ramas profesionales. Y sobre todo nunca nos enseñaron a deshacernos del ego, a dejar de pensar como individuo y abrazar la idea de que el trabajo se hace siempre en conjunto, que el otro es más valioso que uno mismo. Ahora podemos decir que una de los mejores aciertos que tuvimos fue el abrir las puertas de la oficina, dejar que la gente entre y poder trabajar juntos , hemos tenido la suerte de haber compartido proyectos con decenas de personas, jamás hemos dejado de aprender y jamas lo dejaremos de hacer, la oficina es sobre todo una escuela que crece con cada persona que atraviesa la puerta.

Es por eso que esta vez queremos abrir la puerta e invitar directamente a las personas a las que más les sirva este proyecto, para que aun mas gente conozca de qué va todo esto.

Autor: Siete86

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