¿cuál es el nuevo papel del paisaje en la era digital?

Inicia el partido, la Placa tectónica del Pacifico presiona sobre la Placa de Nazca, la placa de Nazca produce fricción sobre la placa Sudamericana y entonces, de repente, la tierra se levanta y se forma una extensa cordillera a la orilla del mar. La altura de la cordillera congela el agua, el agua recorre el campo en dirección oriente a toda velocidad, al instante aparece una selva, la más grande del planeta.  En el tiempo complementario un transeúnte en cualquier lugar de Sudamérica espera un taxi mirando su smartphone.

El paisaje es el factor determinante en todos los procesos históricos, el paisaje hizo que los habitantes precolombinos se adaptaran mejor a los Andes, se intercambiaran saberes y productos y diera origen a la Cultura Andina. Cuando los europeos llegaron, el paisaje dispuso las costas del Atlántico  como el foyer del continente donde se construyeron y prosperaron ciudades como La Habana, Rio de Janeiro o Buenos Aires.  A los visitantes europeos les tomaría más trabajo cruzar las montañas y hasta hace unos pocos años aun era difícil arribar a ciudades como Quito, El Cusco o La Paz.

En Arquitectura y crítica en Latinoamérica de Josep María Montaner, el análisis de la arquitectura moderna inicia definitivamente con el paisaje. “El paisaje ha sido determinante en la implementación de ciudades como Río de Janeiro, La Paz, Bogotá, Medellín, Quito, Cusco, Santiago de Chile o Caracas, fuertemente caracterizados por el lugar.” Luego el estudio revisa los trabajos teóricos realizados en el continente posterior a los siglos XIX y XX donde entendemos claramente que los procesos teóricos sobre la arquitectura tienen mayor peso en países como Argentina, Brasil, Venezuela y México donde la arquitectura encontró un campo fértil para la comunicación y el dialogo.

Fueron los medios de comunicación a lo largo de la historia de la tecnología los que permitieron que esas regiones, en su mayoría ciudades porteñas, prosperar en muchos campos, la relación con Europa potenció conocimientos y saberes, la industria, la economía. Los edificios antiguos se reemplazaron por construcciones modernas y con el tiempo las ciudades se transformaron en metrópolis.

La realidad en los Andes es diferente, hasta hace poco, la modernidad se transportaban por caminos sinuosos y en pendiente, la velocidad de los cambios lo marcaban los factores locales y las pocas noticias inmediatas se las recibía por el ahora ya tradicional vía Satélite.

Pero ha pasado el tiempo y realidad inevitable asoma, vivimos un cambio de modelo que hace que las ciudades pequeñas abran los ojos al mundo por primera vez. Que nos reconozcamos a nosotros mismos en relación al otro, que conversemos más y por lo tanto aprendamos de los aciertos y errores de ciudades que hace años ya habían pasado por nuestros dilemas. Dueños de patrimonios históricos que no planificamos tenerlos, productos de la realidad geográfica.

Y entonces nos preguntamos ¿cuál es el nuevo papel del paisaje en la era digital?, ¿Dejará de ser un lugar que hay que intervenir para poder vivir y se transforma en un lugar que hay que cuidar para poder vivir? Jugamos tiempos complementarios y el marcador es incierto.

Autor: Esteban Calderón

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