El sujeto en la arquitectura

MUBEDibujo Paulo Mendes Da Rocha – MUBE

Concibiendo al espacio arquitectónico como sostén del sujeto que habita como efecto del discurso subyacente a la materialidad que el diseño crea. La arquitectura es propositiva en la medida en que no esta pasiva, sino afectando los lazos sociales de quienes lo ocupan. Así, para pensar una ciudad para ciudadanos, se plantea justamente la paradoja de lo común y lo diferente, integrando en los espacios públicos y privados las relaciones sociales que en la diversidad encuentran un referente de intercambio.

La comunicación pone el acento en lo “común” y también en las relaciones que solo se pueden dar gracias a la diferencia entres sus elementos. Concebir lo común en lo diverso es el reto que se resuelve en los espacios paradójicos en los que se da este intercambio.

Un espacio arquitectónico no es cualquier espacio, debe ser habitable, definiendo el hábitat como el sostén de un discurso que tiene como efecto un sujeto que lo ocupa. Un centro comercial esta diseñado en diferencia a un hogar no solo por su funcionalidad, sino que de hecho obedece a la ideología del mercado y del intercambio, asi como al carácter voyerista, de vigilancia que tiene una penitenciaría.

“El establecimiento de un lugar habitable es un acontecimiento. Y obviamente tal establecimiento supone siempre algo técnico. Se inventa algo que antes no existía; pero al mismo tiempo hay un habitante, hombre o Dios, que desea ese lugar, que precede a su invención o que la causa. Por ello, no se sabe muy bien dónde situar el origen del lugar” (Jacques Derrida)

La arquitectura materializa y propone ideologías de la que un sujeto esta sujetado. Sujeción que debe interrogar a quienes se resuelven a hacer de su vida un proceso creacionista.

El sujeto del inconsciente en el psicoanálisis es efecto de la estructura del lenguaje, y como efecto hace corte. Solo se puede saber del efecto gracias a la operación del vacio en la estructura de aquello que falta. La arquitectura inscrita en el real, al que no falta nada, se avoca en la medida en que es creación a la falta simbólica. No hay creador del creador, no hay metalenguaje que reduzca la falta en un manejo meramente técnico objetivo del diseño arquitectónico.

Autor: Santiago Rueda M.

 

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