Espacios no proyectados.

En una entrevista que realicé hace varios meses, un arquitecto me preguntó: ¿Qué haces cuando cruzas por esa puerta? (Señalándome la salida) ¿Sales de la casa, o entras a la ciudad?

No me llevó mucho tiempo entender el objetivo de esta pregunta. El, en su afán de hacerme entender que una construcción no es nada, si no tiene una buena relación con su entorno, había logrado que me plantee otra duda:

¿Dónde termina una sala y empieza un comedor? ¿Cómo se limita una cocina de una terraza? ¿Dónde termina una casa y empieza la ciudad?

“El programa” como se llama en las facultades de Arquitectura a la lista de espacios necesarios con sus respectivas áreas asignadas y la relación entre estos, resulta ser prácticamente un códice entre arquitectos y entendidos para tener un acuerdo sobre dónde y cómo se planea proyectar cada espacio.

¿Cómo un arquitecto puede decirle a una familia que no usen un dormitorio como sala? o ¿cómo decirle a la sociedad que no coloquen las urnas para sufragar en los pasillos de las escuelas? ¿Cómo se puede decir que está mal que un profesor de un colegio use un patio para dar clases de termodinámica?

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Y es que más allá del programa arquitectónico planeado, de la función de un espacio, que no dejan de verse bien en papel, siempre existirá esa necesidad del ser humano de ampliar su espacio. ¿Qué pasa cuando la demanda de espacio sobrepasa la capacidad planeada? ¿Se puede decir a un refugiado que duerma en la calle porque ya no hay espacio? ¿Se puede decir a una familia que sólo pueden vivir 3 personas porque sólo hay 3 dormitorios construidos?

La sociedad demanda soluciones, si los arquitectos no pueden dar soluciones a tales peticiones, surgen soluciones no planificadas, espacios no planificados, pero que buscan dar solución a la falta de algo.

Por un lado tenemos como ejemplo de un problema, una necesidad: El caso de Detroit, Michigan en USA. Que se muestra en este vídeo: Detroit City.

Y por otro, más alentador, la entrevista a Shigeru Ban, que se publicó en el diario “El país” hace algunos días: Shigeru Ban

El objetivo ya no resulta en buscar al culpable, resulta en un ejercicio para los arquitectos, que consiste en buscar una respuesta rápida a las necesidades evidentes que van apareciendo, agilizar las intervenciones que realizamos con el objetivo de sacarle el máximo provecho a espacios residuales y a los materiales que tenemos, aumentar nuestra capacidad de transformar espacios, ahí donde las necesidades cambian.

Listos para darle vuelta a una mesa donde se necesita una silla más.

Autores: Iván Aulestia, Siete86

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